Un Oasis al final del Horizonte.

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Y terminó. Llantos más, llantos menos, el pasado lunes 18 de marzo bajaron la cortina dos proyectos emblemáticos de la radio FM local. Horizonte y Oasis terminaron sus transmisiones como todos las conocían, para dar paso a nuevos proyectos radiales, bastante distanciados de cómo lo venían haciendo. Pasados unos días, se decantan las ideas para reflexionar al respecto.

¿Una pena? Por un lado sí. No era el auditor principal de ninguna de las dos, pero sí respetaba el concepto bajo el cual trabajaban, y como se desarrollaron hasta construir un nicho fiel y militante de seguidores, muy identificados con su parrilla musical, anclada en nichos específicos que respondían con audiencia cautiva, con gran feedback, y sumado a un gran respeto por quienes trabajaron ahí con pasión y hartas ganas, sumado al espíritu que trasmitían ambos medios a través de su programación.

Pero por otro lado, el mercado radial no sólo sobrevive con oyentes y buena música por los parlantes. Hace más de 15 años el mercado radial experimentó en Chile el fenómeno de la segmentación en forma continua, hasta llegar a lo de hoy en que cada radio está dirigida a un grupo etario, social y de tendencias muy específicas, respondiendo a las necesidades de una época en que ya no se consumen productos para grandes masas, sino que cada nicho exige su lugar, y hay que darles cabida y productos para satisfacerlos. Y en ese aspecto, las radios le sacaron mucha ventaja a la televisión y los otros medios de comunicación, por lo menos en ese instante.

Pero el tiempo pasa y los tiempos cambian. Con la masificación de internet y la globalidad, hoy la radio funciona y progresa bajo otros parámetros. Surgen las señales on-line, los portales temáticos y los proyectos multimedia, y vienen para quedarse y continuar en el tiempo. Y quién no lo tenga claro, es que no ha evolucionado como auditor. No quiero decir que tanto Horizonte como Oasis no hayan subido al carro de la actualización. Muy por el contrario, supieron evolucionar rápido y responder bien a los nuevos mercados, y la forma moderna de funcionar como radios. Pero esos mismos nuevos tiempos, descarnadamente, les pasaron la cuenta, quizás por esa misma condición de líderes de la modernidad en cuanto al proyecto. Se transformaron en productos apetecidos por quienes entran a este mercado, y quieren potenciar sus productos emergentes, por lo que trataron de reformular el modelo, pero dirigido a otros nichos, con la experiencia y conocimiento adquirido por los proyectos nacidos bajo el alero de la familia García-Reyes (tanto padre como hijo). Fueron la carne a sacrificar para que nuevos medios surgieran y sean líderes en los tiempos que vienen.

No sabemos que sucederá con los proyectos que vienen. Tanto TopFM, RadioFMOasis y Horizonte.cl tienen todos mis deseos de buen destino y prosperidad. Nadie le puede desear mal a una radio, el medio de comunicación más cercano, querible e identificable por la población. Serán otros los que escuchen las nuevas radios, y los viudos ya encontrarán nuevos medios que fidelizar. Ahí es donde cabe felicitar a quienes programaron los ultimos temas de Horizonte como la conocimos: “All my friends” de LCD Soundsystem, y “Wake up” de los Arcade Fire, himnos simbólicos de su programación y de los nuevos tiempos que se venían. Así es este mercado. Nada es para siempre. Ya lo decía el player on-line de Horizonte al cerrar sus transmisiones: “La vida no es más que una colección de momentos, musicalízalos”. Tranquilidad y fe. Hay luz al final del horizonte.

Cierre de radio Horizonte 103.3 FM

Fin de radio Horizonte y primeros minutos de TopFM

¿Aún mejor que el de verdad? Review de Specter at the Feast (Black Rebel Motorcycle Club)

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Primero que todo, me gustó. Y mucho. Lo escuché una vez completo y lo disfruté. Pasaron 5, 6, 10 veces más, y entendí por que. O eso creo, por lo menos me da motivo para escribirlo.

Han usado alguna vez un molde de algo en la cocina, para hacer otra cosa? Hacer lasagna en una fuente para pastel de choclo, o jalea con molde de galletas de navidad? Le cambia un poco el sabor a la receta de siempre.  SPECTER AT THE FEAST, el nuevo álbum de Black Rebel Motorcycle Club, creo que lo hace. Toma un molde prestado. ¿Pero cuál?

El primer single es Let the day begin (cover de The Call, grupo del padre del vocalista de BRMC), y tiene el sonido clásico de la banda más inglesa de todas las bandas gringas. Pero a pesar de eso, sonaba distinto. Enganchador, cómplice y heavy. Y me recordaba mucho a otra canción, ya que no es estrictamente fiel a la versión original. Hasta que PAF!, me acordé.  ZooStation. Sí . U2. Rayos. Achtung Baby. No se trata que sea una copia, sino que suena parecida. Como si lo hubieran acelerado, o amoldado. Después escuché completo Achtung Baby, y Specter at the feast me suena como maqueteado con el molde del clásico disco de U2. Sus estructuras, cadencias, progresión. El sonido es el que los BRMC han hecho siempre, pero ahora el molde es diferente. Y me gusta. No se si el productor de turno trató de hacer más accesible a un público más numeroso la música del grupo, porque no suenan ni más contentos o con menos rollos con la vida y el mundo, pero si algo más cercanos que de costumbre. Porque es sólo eso, apreciación y enganche. El sonido y las letras son las de siempre, solo que ahora el molde me parece diferente. Y creo que si es así, la hicieron de oro. El álbum de los BRMC tiene su Zoo Station, su Ultraviolet, su Even better, su The Fly, su Acrobat y su So cruel. Y sin ser para nada una copia, le roba algo de la magia y la fórmula a los irlandeses, de su (creo) magistral y (creo) último gran disco. Y les queda la raja.

Black Rebel Motorcycle Club – Let the Day Begin (live)

Pinche el video que está aquí arriba y digame si estoy loco (más aún) o no. Puedo rejurar que no estoy ni borracho ni bajo la influencia de algún alucinógeno (eso creo al menos). Se que la volá que estoy planteando es sólo eso: una volá. Pero me la estoy comprando heavy desde hace días. El que escuche ambos discos, que opine. Si le parece, somos dos. Si no, no pesque no más, talvez estoy hablando y escribiendo pescás. No creo que sea mejor que el original, pero si aprovecha muy bien su estructura, y la adapta muy bien. Lo importante al final, es que el disco es rebueno. Mezcla de gran manera esa introspección lamentosa, medio down, medio oscura (Some kind of ghost, Returning, Sometimes the Light y la gran Lose Yourself), con canciones con guitarras rapiditas y con harta distorsión, bien power (Rival, Sell It, Funny Games, Let the day Begin y la mejor de todas, Teenage Disease) . Música hecha para escucharse de noche, o en interiores oscuros. O ideal para viajes largos, así se escucha el disco de una, porque está hecho para hacerlo así.

Black Rebel Motorcycle Club – Teenage Disease (live)

Paso adelante, paso atrás, otra cosa o ninguna de las anteriores. Ni idea. Total, esto es una volá. Pero en buena…

18 and life: Mayoría de edad para “Above”, un disco que maduró temprano.

Mad Season 3

Carátula de “Above”

14 de marzo de 1995. 18 años han pasado desde que salió “Above”, el único LP que alcanzó a publicar en forma oficial la banda Mad Season. Y bastó un disco para dejar una huella super potente.

Entre chelas y vodkas, con algún chascón a medio emborrachar, mientras arreglábamos el mundo, alguna vez pelamos el cable con el grunge. Y llegamos a este disco en particular. Y sacamos varias ideas a flote. A propósito, no sería malo destapar una chela, para recrear las conclusiones de esa noche en el bar de René, digo yo…

Nos convencimos que el grunge en sí, es una mezcla del legado rockero de bandas como Led Zeppelin o Black Sabbath, cruzado con lo que hacían en esos años gente como los Pixies, Sonic Youth o los Dinosaur Jr. Estructuras de canción indie, con la distorsión del rock de raíz inglesa arraigado a la distancia en el blues. Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden, Alice in Chains, bandas insignes del estilo, así lo demuestran, dentro de sus diferentes matices. Hasta acá, nada nuevo ni que hayamos inventado en un momento de lucidez dentro de tanta chela.

Y cual es el chiste de Mad Season en todo esto? Sale la segunda chela y les cuento. O trataré al menos.

Mad Season

Martin, Staley, Saunders y McCready en pose de promo, después de 15693423 fotos.

Mike McCready, guitarrista de Pearl Jam, Layne Staley, vocalista de Alice In Chains, Barrett Martin, batería de los Screaming Trees, y John Baker Saunders, bajista de los Walkabouts, dejaron un poco la evolución del sonido grunge, y juntos fueron aún más hacia sus raíces, más allá del sonido zeppeliano, llegando hasta el crudo y maldito blues.

No se recargaron de distorsión, sino que involucionaron lo de sus bandas de origen, creando el que a la larga considero es la obra manifiesto fundacional del estilo surgido en los 90, y que tenía a Seattle como cuna. La gracia, fue hacerlo varios años después de su inicio, a fines de los 80. Una especie de regresión musical, buscando purificar un origen algo difuso, y con hartos padres y madres dando vueltas por ahí.

Wake up, Artificial red y Long gone day son canciones en códigos de blues por donde se le miren. I’m above y November hotel son zeppelianas a morir. X-Ray mind, Lifeless dead y I don’t know anything son la conexión con el sonido grunge. En resumen, un disco que plantea los pilares y los muros de todo el sonido que nos revolvió la chasca a muchos en esos locos 90, cuando volvimos a creer que el rock no era solo pose, sino que se hacía cargo de su herencia. Un álbum que está hecho con canciones que quizás no tenía cabida dentro de sus bandas principales, pero que ayudó a construir el eslabón perdido de esa avalancha surgida en Seattle.

La vida, el destino y las drogas hizo que nunca más esta banda pudiera seguir haciendo canciones en conjunto. Saunders y Staley murieron, y a pesar que Mark Lanegan (colaborador habitual de Mad Season y coautor de Long Gone Day y I’m Above) y Duff Mc Kagan (ex bajo de los Guns N’ Roses) han vuelto a dar vida en algunos momentos al grupo, el legado de ABOVE es monumental. Y sin que ellos se dieran cuenta, como ha pasado miles de veces en la historia de la música y del rock.

Si le gusta el grunge, habrá escuchado este disco más de una vez. Si no, y tiene chelas a mano como yo hace unos momentos atrás, tómese unos minutos y descubra ABOVE, y capaz que después le interese el grunge. Quien sabe. Con chelas, se arregla el mundo, ¿no? A mi se me acabaron, así que cuando consiga más, seguimos escribiendo…

Mad Season (live) – Lifeless Dead

 

Mad Season – Above (full album)

Son hermosos ruidos, que (no siempre) salen de las tiendas… (mejores discos 2012)

Pasa el tiempo y no se acaba el mundo, según se supone predijeron los mayas. No hubo terremotos, los cielos no se abrieron y no se aparecieron los jinetes del apocalipsis. Eso sí, harto disco nuevecito de paquete en su disquería o sitio web favorito para escuchar trajo este 2012, y como no, ya que el tiempo libre abunda (…), aprovechamos de revisar que es lo que destruye los tímpanos de quien escribe, que se ganó un lugar privilegiado en mi reproductor de música de lo salido al mercado estos últimos 12 meses.

1. Partimos con los ingleses de Pulled Apart by Horses, que me tienen repegado con V.E.N.O.M., un temazo de su disco TOUGH LOVE. Si le gusta escuchar música con los decibeles a mil, ellos son una gran alternativa. Harto riff y coros pegajosos, con un rock indie medio punketa (a veces), pero que suena fresco, digno de los tiempos que corren. Tipos que con tres o más acordes, en canciones de 3 minutos, no te dejan indiferente. Siempre los músicos de la isla británica tienen algo para soprender al resto del planeta, y ellos son a toda raja, con un disco re piola, con temas ordenados para no dar pausa, y que tiene poco de relleno. Soundtrack para el viaje a la playa, el taco o la tediosa vuelta a casa, sea a pie, en bicicleta o en micro, te hacen pasar el tiempo rápido. Buenísimos.

- Pulled Apart by Horses – V.E.N.O.M.

2. Los chascones de 3 Inches of Blood son otros que le dan como caja al tarro y tocan fuerte y rápido. Canadienses que van por un estilo más clásico, cercano al heavy metal más puro y tradicional, ese de la escuela de Maiden, con toques de los chascones escandinavos, muestran vocación y devoción en LONG LIVE HEAVY METAL, un título totalmente acertado con lo que proponen, power directo a la vena. Hecho a la medida para esos carretes de chelas interminables en el Bar de René, o donde usted prefiera menear la chasca mientras refresca la garganta. Harto riff y doble pedal, como el género lo exige. En general es un disco parejo, sin temas muy sobresalientes en solitario, pero el conjunto es una patada en el cráneo. Para escucharlo y disfrutarlo con todo si eres fan del “air guitar”.

- 3 Inches of Blood – Metal Woman

3. Ahora, no sólo de rock poderoso vive el ser humano. Si uno anda en esos días, aproblemado, achacado o buscando arreglar el mundo y buscando respuestas, Tribes tiene un disco a la medida. Reconozco que hay días que rayo con ellos, y días en que no los pesco, pero ahí está la gracia, es música para “esos” momentos. Su disco se llama BABY y está lleno de esas melodías y acordes hechos para escuchar con audífonos, caminando por las calles de la ciudad, repletas de gente que no está ni ahí contigo o tus rollos. O si lo prefieres, en una noche como estas de invierno, encerrado en casa, a un volumen piola. La soledad, la amistad, el autodescubrimiento y las cosas simples, pero difíciles de la vida, están hechas canción de buena forma. Temas simples y para desenredar la madeja.

- Tribes – Sappho

4. Chilenos y extraordinarios. The Suicide Bitches te llevan a su granja para puro dejarte loco. Sonido fresco y con toda la onda de lo que suena en el mundo, pero recreado magistralmente para esta larga y angosta faja de tierra. Parte rock, parte sicodelia, que importa el estilo que hagan, lo hacen bien y suena sincero. THE FARM OF SUICIDE BITCHES IN HEAVEN es un disco que no deja indiferente, con sus juegos sonoros  llenos de energía y potencia a mil, entremezclados con momentos de distorsión. Un viaje constante, con recorridos y variaciones de ritmo que se acompañan de pausas super bien creadas, casi necesarias.  Si quiere buscarles referentes, encontrará cosas que van desde The Black Keys, The Mars Volta, Black Rebel Motorcycle Club o Kyuss, pero suenan absolutamente propios y originales, con temas redonditos y muy bien armados, que invitan a moverse hasta al parroquiano que navega bajo el Ravotril. Si esto no bastara, su disco lo puede bajar GRATIS desde su web. Buenísimos.

- The Suicide Bitches – Cold Woman

5. WHAT KIND OF WORLD es el disco del solista gringo Brendan Benson, uno de los que trabajan con el proyecto de Jack White, The Racounters, además de sus discos propios. El tipo hace terapia en su lucha por entender el mundo y sobrevivir en él, desde la vereda de los perdedores. Es el soundtrack de un loser, y con su guitarra construye canciones autoflagelantes, de esas que te hacen sentir mal por estar contento o tener un buen día, pero con una gran carga de ironía. Ahí está su gracia, en su particular punto de vista. No busca cortarse las venas, pero te hace empatizar con sus desventuras o rollos internos, con buenas canciones de autor, de esas que dan ganas de invitarle un par de copetes y conversar un buen rato, junto a una buena cantidad de puchos a consumir para lograr sanarse mentalmente. Sólido, por lejos “Bad for me” es de las mejores letras que he escuchado en harto tiempo.

- Brendan Benson – Bad for me

6. El 2011 ví quizás por última vez a una de mis bandas favoritas, Sonic Youth. Kim Gordon y Thurston Moore se divorciaron, y este último sacó un gran disco solista. Si no bastaba con esto, ahora Lee Ranaldo, su guitarrista de toda la vida, saca a la luz su disco solista, BETWEEN THE TIMES AND THE TIDES. La gracia es que, al igual que Moore, si alguien esperaba una continuación del esquema sonoro de Sonic Youth, con las distorsiones a mil, se puede ir de vuelta a su casa. Su debut en solitario es super personal, intenso y simple. Canciones para guitarrear. Porque la gracia está ahí, en que Ranaldo se dedica a componer canciones más que a experimentar con sonidos o riffs, jugando con la fórmula de los 3 minutos, y logra un disco redondito, bien balanceado e ideal para disfrutarlo con audífonos. Su sonido recuerda por momentos al R.E.M. de los comienzos, además del parecido de su voz con la Stipe, pero no se queda ahí, sino que lo reconstruye a sus influencias actuales, sonando propio y personal. Discazo para fogatas, campings a la luz de las estrellas y caminatas urbanas.

- Lee Ranaldo – Off the wall

7. Uno de mis descubrimientos favoritos de este año son los canadienses Cancer Bats. Me volaron los sesos, así de corta. Sonido chascón que va a mil, entre hardcore, stoner e indie, pero que mete bulla con power, y te agarran de una. Son contagiosos en su energía, te prenden hasta con agua bendita. Si quieren, son como Queens of the Stone Age, pero más rápidos y más guturales. Si te jactas de ser rockero con tus amigos y no te gusta este disco, next!. Así de simple. No son monótonos para nada, el gran “pero” de muchas de las bandas hardcore around the world. DEAD SET ON LIVING se llama el álbum que sacaron este 2012, coronando una interesante carrera de 8 años. Más encima, hacen videos recontraentretenidos, así que no sea pollo y consiga este disco en su disquería o torrent favorito. Su cuello no lo olvidará.

- Cancer Bats – Road sick

8. Este disco salió a principios de año, pero lo ví recomendado en un blog recién en septiembre. No cachaba a los Howlin Rain, así que sin saber que estilo hacían, escuché THE RUSSIAN WILDS, un disco con un par de granadas (las frutas) en su carátula. Y de verdad son una bomba. Con toda la onda del rock clásico gringo de los 60′s, 70′s, sonando tipo Neil Young o los Allman Brothers, pero sin sonar viejos, me engancharon y bien. Canciones larguitas, onderas, con harto groove, con esos riffs épicos de gusto de la masa chasconaparlante, están pintados para una ficticia segunda parte de “Almost Famous”, la película de Cameron Crowe. ¿Saben qué? Las canciones más lentitas, son incitadoras al regaloneo pegote y malintencionado (?) con la pareja (o trío, o cuarteto, según sea su caso), hasta llegar donde quiera o desee, en una volá sin yerba o ácido, pero exquisita. Ideales para un viaje largo por la carretera, o si va a hacer otro tipo de “viajes”, como prefiera. Believe me.

- Howlin Rain – Phantom in the valley

9. A Place to Bury Strangers son una banda formada por neoyorkinos, así que harto ruido han escuchado en sus vidas. En formato power trío, saben meter bulla. Que suena fuerte. Y pegote. Estridente, al límite de lo desquiciante o saturable. Son algo así como la mezcla perfecta entre Black Rebel Motorcycle Club y Nine Inch Nails. Igual después supe que habían salido de gira con esas bandas, así que no es algo tan disparatado. WORSHIP es el nombre del disco, y la cruza de sonidos se nota, y está la raja. Y son para escucharlos a todo porcino. Como dije, es pegote su sonido, quizás la mejor manera de describirlo. Son la raja para estados de concentración, yo los ocupo pa la pega. Secos para crear atmósferas y ambientes, a base de ruido envolvente y machacante, con voces lúgubres al estilo Peter Murphy, pero no tan melódicas. Hasta recuerdan a los Joy Division. Si incluso para bailar, sus canciones son buenas. Temas como What I can’t cry anymore, And i’m up y You are the one serían hits en Discoteque Blondie. Lo firmo. Secos.

- A Place to Bury Strangers – You are the one

10. Para mí un disco es un viaje. Corto, largo, bueno, malo, fácil, difícil, da lo mismo. Pero que te lleve a algún destino, de alguna forma. Ahí uno evaluará si le gustó o no. Angelo Pierattini sacó su mochila y salió de viaje, invitándonos a recorrer senderos, calles, pueblos, cordillera, desierto, mar. A puro acorde. Y el resultado es su disco FUEGO EN LOS ANDES. Es un viaje por Chile, contando historias de gente, sus vivencias, su lucha y su desventura por crecer en este país. Pero no es un disco inconformista ni nada por el estilo. Pierattini hace un disco costumbrista, casi callejero, muy arraigado en el pueblo chileno, contado como solo el con su guitarra, y su banda de apoyo lo pueden hacer. Pasando de lo urbano a lo rural, a punta de riffs e incluso, con pausas casi cercanas al bolero. Son canciones con cariño a la tierra y su gente, para escuchar con el té con pan tostado, en la casa de la abuela, junto con la matriarca. O paseando al perro por los cerros, por las calles del barrio, con los audífonos clavados en las orejas. Disco rockero, rockanrolero, ondero, pegajoso. Hasta un bolero tipo Cinzano se manda con Carlos Cabezas. De esos para acurrucar y hacerle cariñito en el pelo a la pareja de turno. Buena Pierattini, super valiente lanzarse con una propuesta refrescante y vanguardista. Crack.

- Ángelo Pierattini – Fuego en los Andes

11. Nunca he rayado con Rush, me daban lata. Para que hacerse el cool o venir con cosas raras. No soy músico, por eso no rayo con virtuosos, ni tipos secos con sus instrumentos. Tal vez estoy poniéndome viejo, o quizás este disco al fin me hizo enganchar con el mundo Rush. Ni idea que pasó. Pero CLOCKWORK ANGELS es un tremendo disco. Rocker hasta la médula. Con power, y harto de eso que le gusta al chascón: riffs buenos, redobles pa chasconear, y ese sonido de bajo pesadito, que retumba en el pecho. Escuchen Headlong Flight o Caravan y lo comprobarán. Si tocan batería en la mesa o la micro, partan a comprar o “respaldar” este disco. son doce canciones, y sólo un par duran 3 minutos aprox., mientras el resto está entre los 5 y los 8 minutos. O sea, hacen canciones a su gusto y ni ahí con nada, se van en su volada, y la gracia es que te la contagian y te hacen parte. BU2B y la suavecita The Garden son otras que resaltan en un disco parejo, pero de muy alto nivel. Para ser mi primer acercamiento positivo al mundo Rush, quedé super contento.

- Rush – Headlong flight

12. LITTLE BROKEN HEARTS es un título demasiado simple para pensar en un buen disco. Pero el recurso fácil, como se puede pensar a priori, pasa al olvido después de escuchar el disco de 2012 de Norah Jones. Ella es linda y todo. Como dicen las señoras, es dije y canta bonito. Re bonito. Para mí, Norah Jones no pasaba de ser una muy buena cantante del bar de un hotel. Programación de radio ABC1 y adulto, de sala de espera de dentista paltón. Ahora, me removió entero. Frágil, delicado, tranquilo, como todos sus anteriores discos, pero con canciones rejugadas. Probando varios ritmos y coqueteando con el desenfreno ideológico de sobrepasar los códigos propios del género que cultiva. Lleva sus canciones más allá de lo que se espera de ella, las saca del tedio, y le quedan la raja. Hasta juega con su lado sensual. Se pone ronca, sugerente. Juguetona, coqueta. Te cierra un ojo y sonríe con cara de niña buena, pero que sabe como portarse mal. La que muestra pierna, pero sin tocarse el vestido, sólo dejando que el viento incite a las travesuras. Disco piola y tranquilo, pero encantador y entretenido a la vez. Happy Pills y All a dream son canciones que te hacen sacar la moneda para el wurlitzer sin culpas. Tal cual.

- Norah Jones – All a dream

13. Puro groove. Por kilos. Gary Clark Jr. hace canciones con sangre. Blues del siglo XXI, en una de esas. El disco se llama BLAK AND BLU, y te pega desde el principio. Así da gusto. Por momentos me hizo recordar al viejo Lenny, al chascón y con dreadlocks, jugando al soul y al blues como en las épocas de Mama Said. Porque el Gary de la gente tiene eso. Y más. Ponéle play a temas como Things are changin’, Blak and blu y el gran Bright lights, son canciones con olor a feromona. Pero eso no es todo. El disco se pasea entusiastamente por el blues, por el rock & roll, heredando lo mejor de gente como B.B. King, Hendrix o Prince, pero sin sonar como un clon de todos ellos. En la mezcla y los matices, es donde este cabro provoca, seduce y encanta. Porque es música con corazón, alma y sangre, se siente en la piel al escucharla. Aplique sofá, recostado, con un copete o algo refrescante. Apague la luz y verá que lo de Gary Clark Jr. se escucha con la guata. Fuerte y claro.

- Gary Clark Jr. – Ain’t messin’ round

14. Atmósferas. Lo pensé durante varios días, puchos y cervezas. Escuché este disco cientos y miles de veces, y siempre quedé como hipnotizado. No volado. Absorto en lo que escuchaba. Melodías lánguidas y lúgubres. Nunca depresivos, pero sí te dejan para adentro y te bajan las revoluciones, piola, en estado de ralentí. Los Soulsavers son una banda media electrónica, pero más en la onda de las piolas, como los Propellerheads o Morcheeba, si busca algún nombre de similar estilo, para cachar donde va la mano. La gracia, es que ellos trabajan con determinados vocalistas para ponerle letra a sus canciones. Alguna vez con Patton, también con Mark Lanegan, pero para THE LIGHT THE DEAD SEE invitaron a Dave Gahan, voz y frontman de Depeche Mode. El resultado, es que sacaron lo mejor de Gahan, de sus experiencias y su conocimiento del lado oscuro, y crean un disco hipnótico, alejado de la luz del sol, pero que no por eso es deprimente. Es envolvente. Canciones como The Longest Day, Too Far o In the morning, son buenos ejemplos. Para momentos buenos y malos, pero preferentemente, para desconectarse del mundo propio y entrar en mundos ajenos. Sin linterna. A correr el riesgo, vale la pena.

- Soulsavers – Take me back home

15. Se podría decir que el thrash alcanzó su cúspide con los discos antiguos de sus próceres, hace más de 20 años. De ahí en adelante, discos de mayor o menor calidad. Pero ningún clásico. Y PHANTOM ANTICHRIST tampoco lo será. Pero sí me dejó pegado y chasconeando en mala. Como se le pide a una banda de las grandes, como es el caso de los alemanes de Kreator. Es bueno el disco, con un doble pedal furioso, y con harta rabia contra el mundo y su mieda. Sonido thrash clásico, y que mostraron en vivo en Metal Fest, el 2012 en Santiago. Death to the world, Civilization collapse y The Few, the proud, the broken, son muestras de chasconeo thraser con tintes nórdicos, secundando a mi favorita y demencial Phantom Antichrist, tema que da nombre al disco. Para escucharlo con chela a mano. Rompecuellos probado.

- Kreator – Phantom Antichrist

16. Alguna vez te encontraste con la ex? Esa que te gustó, que igual quieres aún. La que ves en la calle y se saludan, sin combos ni gritos de ninguno de los dos. Bueno, eso me pasó con BLUNDERBUSS, el disco solista de Jack White. Soy viudo de The White Stripes, en mala. Escuché los adelantos de este disco y rayé. Pero después escuché el disco entero cuando salió, y no me dejó conforme. Heavy. Lo escuché 10, 20, 30 veces. Fue amor-odio a full. Lo dejé harto rato botado, y después de un tiempo lo volví a escuchar. La distancia fue buena consejera. Igual que con la ex. Encontré que era un disco con harta referencia a sus otros proyectos, pero super personal. Una especie de pausa necesaria para reposar y definir sus colores propios. Al final, el disco es tan querible como un buen reencuentro con la ex, rescatando lo mejor del pasado y descubriendo lo nuevo que te dejó la distancia. Hay canciones maravillosas como Hip (Eponymous) Poor Boy, Take me with you when you go, Blunderbuss y Freedom at 21. Harto blues, rock garage, y tantos estilos, pero en un enfoque nuevo. Jack White más personal y trasparente. Y le quedó la raja.

- Jack White – Freedom at 21

17. Al igual que varios otros discos en 2012, con éste no reaccioné hasta escucharlo a la mitad. No sé si es algo hecho a propósito, si yo respondo tardíamente, los productores son como el orto, un poco de las tres, o de algo sí que tenían la culpa los mayas. La primera mitad de SUN, el nuevo de Cat Power, me sonó como la mayoría de sus discos anteriores, y como la gran mayoría de la camada de autores hipsters que nos invaden hoy por hoy. Pero sonó el track 7, Human Being, y la cosa cambió. De ahí hasta el final del disco enganché, sin saber porqué. Hasta que lo entendí. Pasó de ser un disco plano, a uno arriesgado. Jugado con las voces y las melodías. Con más intención. Y te dan ganas de repetir los tracks. Varias veces. Te conquista y te hipnotiza. Te abraza y lo sientes, suave y delicado, pero con firmeza. Como cuando estás conquistando a la mina que te gusta, pero la de verdad. Es porque decide jugar más con las guitarras que con las secuencias. Y eso lo hace entre sensual y entretenido. Como que el principio fuera sólo para distraerte, y después golpearte mientras estás con la guardia baja. Por lo menos conmigo, lo consiguió.

- Cat Power – Silent Machine

18. Rayo con ese sonido noise de los Pixies y Sonic Youth. Escucho a muchos que hacen cosas parecidas, pero engancho con pocos. Por lo mismo me sugirieron escuchar NECK OF THE WOODS, disco nuevo de los Silversun Pickups. Me puse a escuchar el álbum, y me sonaban más a My Bloody Valentine. Hasta que escuché Mean Spirit, el track 6. Puta el tema grandioso. De lo mejor que he escuchado en años. Noise, medio garage, muy a lo Drunken Butterfly. Rudo. Enganché de una. Y de ahí me pegué con el disco. Ese tema divide el álbum en dos, y es la llave para entenderlo y apreciarlo. De ahí en adelante lo escuché muchas veces, y no dejo de encontrarlo intenso, pero a velocidad baja. Distorsionan sin acelerar, como que disfrutan que el bajo suene grueso y te retumbe las tripas. La mezcla de voces le da un tinte noventero a las canciones, sin sonar retro. Para escucharlo en la casa, en el depa o la pieza. Se disfruta mejor solo. Y con volumen alto. Ni ahí con los vecinos. Si molestan, el ideal es el track final, Out of breath. Con parlantes a full. Para lo demás, Mastercard

- Silversun Pickups – Mean Spirit

19. Uno siempre dice “no me gustan las rubias, excepto…” No falla. La excepción que confirma la regla. Eso me pasa con Café Tacvba. Su tendencia a explorar la música mezclando secuencias con melodías tradicionales no me atraen en otras bandas, excepto en estos cuates. Y ahora dieron un paso más allá con EL OBJETO ANTES LLAMADO DISCO. Hasta el título del álbum insinúa ir dos pasos más adelante que el resto. Grabado en directo en varios países en sesiones cerradas con público, incluído Chile, es un disco que es una especie de bitácora de viaje de la vida, repasando los años pasados, pero centrándose en los venideros. Íntimo, con una cadencia agradable al oído, con harta referencia a los ritmos folclóricos latinos, mezclándolos con un pop sintetizado, muy de máquinas, pero con harto sentimiento. Hasta a Los Jaivas me recordaron con Olita del Altamar. Es de esos discos para escucharlos tranquilo, en esos momentos piolas de cada día. Y hasta te saca una sonrisa, porque sin querer te saca el optimismo guardado después de una jornada de mierda. Son cracks estos mexicanotes. No tienen que envidiarle nada a ninguna banda del planeta, ellos marcan pauta para todo el mundo. Ídolos.

- Café Tacvba – A este lado del camino

20. Nadie puede titular un disco como THE IDLER WHEEL IS WISER THAN THE DRIVER OF THE SCREW AND WHIPPING CORDS WILL SERVE YOU MORE THAN ROPES WILL EVER DO. Sólo Fiona Apple. Y no me importa mucho. Total, ella me hipnotiza como quiere con su voz. Súmale el piano, y todo pasando. Ella es como la amiga que siempre te llama para contarte lo mal que lo pasa en su vida, y uno la escucha eternamente, sólo por el cariño que le tienes, y porque quieres que se pueda desahogar. Pero en el fondo, sabes que si deja de pasarla mal, esas jornadas de comprensión se acabarán. Lo de Fiona es eso. Sus discos son fotos de momentos particulares de su vida, y uno empatiza escuchándola contártelos. Este álbum es un relato con altos y bajos de intensidad, pero jamás dejan de interesar. Te dan ganas de abrazarla, acompañarla, amarla y odiarla, felicitarla y compadecerla. En resumen, te hace parte de sus sentimientos. Uno le compra su honestidad sin cuestionarla, porque te hace creerle. Tampoco la pongo en duda. Es mi amiga Fiona. Y si me engaña, prefiero no saberlo. Para escucharlo de noche, como uno hace con la amiga.

- Fiona Apple – Every single night

21. El sonido punketa es característico. Tiene sus códigos. No es sólo bulla y rabia. Y eso lo sabe muy bien el californiano Keith Morris, sempiterno punky, ex mienbro de los antiguos y clásicos Black Flag y Circle Jerks. Y ahora se lanza con su nueva banda, Off!, que sacaron su disco debut el 2012, llamado simplemente OFF!. Son 16 tracks en casi 16 minutos. Y con eso hacen uno de los mejores discos que escuché durante el año. Afilado y sin concesiones, tiene más actitud y sangre que muchos que se paran las mechas y cantan fuerte. Un sonido de la escuela de los Sex Pistols, pero de alumnos aventajados. Hace mucho que no escuchaba un disco tan intenso y a la vena como éste. Es a toda raja. Si están atrasados, con la hora justa, y faltan 15 minutos para llegar a la pega, a la U o la cita con la polola, ponga play y llegará antes que se de cuenta. Y se acostumbrará a andar atrasado. Sólo para escucharlo de nuevo. Déle. Además, el video de Borrow and bomb, es de los más freaks y bacanes que haya visto en mi vida. La raja.

- Off! – Borrow and bomb / I got news for you

22. De la nada, escuchando GENERATION FREAKSHOW retrocedí 20 años en el tiempo y me reenganché con los 90′s. Y no es casualidad. Investigando, ví que los ingleses de Feeder llevan casi 20 años de carrera. Sonando como una especie de cruza entre los primeros Foo Fighters, con Travis o Live, me recordaron el MTV de 1995. Este disco en esos años habría sido un clásico. Pero es de 2012. El chiste es que, más que sonar retro o viejo, parece a veces fuera de contexto. Tiene una sonoridad que evoca altiro al rock indie, ese de las épocas donde los Smashing Pumpkins eran los amos. Esas guitarras de himno noventero, con coros distorsionados y super marcados. A lo Mellon Collie. Temas como Idaho, Quiet, Sunrise y Tiny minds, después de una vez de escucharlos, te dejan clarito. Será por un asunto de vivencias, pero me encantaron. Por goleada. Además, tiene una de las 5 mejores canciones que escuché en el año: In All Honesty. Un hitazo, épica noventera pura. Que corona un disco que hasta tiene nombre noventero. Y que lo merece, sin ningún reparo. Fijo para el viaje de la mañana, en auto, metro, micro o como sea. Quita el sueño de una.

- Feeder – In all honesty

23. Si hay una banda que siempre me pareció depresiva, demasiado para adentro era Deftones. Me gustan, pero me agota escucharlos, casi autoflagelante. Y últimamente, como que eso se había aumentado con cuática. Hasta ahora. No se trata que hayan sacado un disco de villancicos, o que le hagan los coros a Hanna Montana. Al contrario. KOI NO YOKAN se llama el disco, y sigue siendo agresivo y poderoso el sonido de Chino Moreno y sus amigos, pero ahora no se están cortando las venas. No. El disco suena a catarsis, sacándose cuanto demonio tienen en la cabeza y haciéndolo música. Como que pasa por diferentes estados, como los ciclos de una lucha. Parte con un primer puñete poderoso como Swerve City, reacciona en Leathers y Poltergeist, baja en Entombed y Tempest, arremete de nuevo con Gauze, busca el segundo aire con Rosemary y se libera con What happened to you?. Es una purificación a golpes, pero con un final esperanzador. Jamás feliz, o no sería Deftones. Gran regreso. Escuchable a todo volumen.

- Deftones – Leathers

24. Un disco llamado BLUES FUNERAL, cuyo primer single es The gravedigger’s song, no es para esperar canciones de amor precisamente. Sería bien caído del catre. Este disco de Mark Lanegan es un viaje sónico por paisajes oscuros, decadentes, y con aliento a desolación, pero ni con la más mínima intención de cortarse las venas. Porque lo de Lanegan será oscuro, pero con calidez. Suena raro, pero es así. Es como la persona que te cuenta cuentos de terror para quedarte dormido. Pero con el tienes la tranquilidad que pase lo que pase, estás protegido. Los cuentos de Mark suenan como un trip-hop hecho a guitarra y batería, más que con secuencias. A otra velocidad. Riot in my house y Quiver Syndrome son un par de joyitas dark rockeras. Más encima, lo pude ver en vivo presentando este disco acá en Santiago este año, y su show es una especie de ceremonia fúnebre, un ritual a media luz en tonos rojizos, donde este tipo gigantesco surge entre la oscuridad y te hipnotiza. Con música, eso sí. La fuerza está contigo, Mark.

- Mark Lanegan – Riot in my house

25. Viajé a Europa por pega a mediados de año, y todos allá hablaban de Bloc Party, y de su recién lanzado disco FOUR. Obvio, de copuchento lo escuché. A regañadientes. Después me dí cuenta que los confundía con otra banda. Intensos, potentes, pasando canción tras canción sin pausa. Ese rock-pop que enunciaron los Blur con Song 2, pero lo de Bloc Party se me hace como imaginando que los The Cure hubieran surgido en una época como ésta, después de escuchar a bandas como Sonic Youth o Queens of the Stone Age en el camino. Harto distorsionador en la guitarra, bases con harto power y melodías que dan una pausa piola entre tanto salto. Porque eso es lo que generan. Ganas de saltar, moverse, como antídoto al Ravotril. Ideales para cuando uno está aburrido o apestado. Canciones como 3×3, Kettling, We are not good people te remecen. Y la gran Coliseum, que incluso tributa a Beck, te hace sacar la bandera blanca. Harto power para sacarte la modorra, para cuando vas atrasado. Rock de la nueva era le llaman también, fresco y sin complejos, en plena búsqueda. Son enfermos de pegotes. Me la ganaron.

- Bloc Party – Coliseum

26. ¿Le gusta salir a trotar y no sabe que escuchar? ¿Le gusta el rock, el maldito rock? Bien, le tengo el mejor dato. Compre, descargue o respalde APOCRYPHON, el nuevo disco de The Sword. Rock entre stoner y clásico. Suenan muy en la onda de Black Sabbath y Deep Purple de sus comienzos, e incluso el vocalista tiene un timbre de voz muy similar a Ozzy, pero no significa que sean clones. Para nada. Porque lo de ellos es tomar esas influencias y jugar con ellas, pero no quedarse pegados en la copia. El disco es bien power, y en 45 minutos te deja satisfecho. Lo de ellos no es velocidad, sino peso. En las guitarras, los redobles, los tiempos. Execrator y el tema homónimo Apocryphon van por el camino que bandas como Mastodon han circulado últimamente. The Veil of Isis es quizás el que suena más clásico, y como tema inicial, hace que uno enganche altiro, si el chasconeo es lo que uno disfruta. Ideales para los audífonos cuando uno hace deporte, o si no, para acompañar las chelas una noche de fin de semana.

- The Sword – The veil of Isis

27. Rockeros de camisa campesina, los Buffalo Soldiers son una mezcla rara de sonidos y estilos, tal vez más cercanos al rock sureño gringo, pero ni siquiera así se les podría encasillar en forma correcta. Lo de ellos tiene harto de psicodelia y rock de canciones lisérgicas, pero no son volados. No necesariamente. En su disco DIG. SOW. LOVE. GROW. hasta suenan más melancólicos. Pero con una cadencia hasta sensual, sin siquiera proponérselo, casi de rebote. Son un power trío con inspiración más rockera. De hecho, Get it, la canción que abre el disco, suena hasta stoner. Pero el resto del álbum marcha a una velocidad mucho menor, pero sin dejar de sonar pesados, como la grandiosa Rolling wheel. Algo como los Lynyrd Skynyrd, pero más lento y más grueso. Rock a medio acelerar, pero con power en el sentimiento más que en la rapidez. Como que te marean y te hipnotizan. Y se te pegan en la oreja fácilmente. Ideales para escuchar de noche, acompañando una velada de amigos piolas.

- Buffalo Soldiers – Get it

Y para finalizar, a mi gusto los mejores-mejores del año son estos tres:

28. Si un disco empieza y termina con sonidos de fuegos artificiales, uno espera que sea una fiesta escucharlo. Una con fanfárrea y cuática. Y los Japandroids nó solo no defraudan, sino que se mandaron uno de los 3 mejores discos del año. No necesitaron más que 8 tracks para vomitar un combo de canciones a mil, y que cautivan a la primera sin concesiones. La joya se llama CELEBRATION ROCK, y te deja con la adrenalina arriba. Son un ejemplo de lo simple que puede llegar a ser el rock. Dos integrantes, guitarra y batería, sin más fórmula que la música y la vibra hagan su pega, con un coro que será clasico y que es sólo un oh oh oh oh oh. Dos tipos que se hacen bolsa en vivo, sin preocuparse. Son ocho canciones que parecen el final de una película épica, de triunfos y lucha, hechas con las tripas. Quizás los alumnos más aventajados de la escuela de The White Stripes, The Strokes o Sonic Youth. En un disco muy parejo, sobresale The House That Heaven Built, a mi gusto LA canción del año. Para escucharlo en la casa, el auto, trotando, en cleta, carreteando, donde quiera. Da lo mismo. Créame.

- Japandroids – The house that heaven built

29. La primera vez que lo escuché, me dí cuenta que era el mejor disco chileno del año. Al final, hubo otros que se acercaron, pero ninguno era tan desgarrador ni demoledor como CONGO ZANDOR, el segundo disco del dúo que firma como La Big Rabia. Porque eso es el álbum, un puñete a lo Rocky. Un desahogo de rabia de quien ha vivido el dolor, la pérdida, el desamor, la disputa eterna con Dios. Y no se trata de rabia al mundo tirando mierda a destajo, sino que es un acto de purificación tremendo. Con la rabia a mil cercana a los gritos, o a veces casi como un lamento o un llanto desconsolado, el fin es vomitar sentimientos negativos para limpiar el alma a través de la música. Y lo hacen de una manera que uno empatiza, se entristece, se enoja. De verdad rabia gigantesca. La big rabia, tal cual. Es música en forma visceral, y se escucha y disfruta desde las tripas. Pasan del bolero porteño, ese del galán desafortunado de Valparaíso o Concepción, a canciones que casi suenan como el stoner más puro, en claves absolutamente universales. Y esa es otra de las mayores gracias. Son chilenos y te suenan chilenos, pero a la vez desarrollan un sonido internacional, capaz de generar empatía en cualquier parte del mundo. Porque la rabia no sólo está en la letra, sino también en los ritmos y melodías. Te hacen palpitar y vibrar a la velocidad de las emociones que trasmiten. Disco con sangre, sudor y lágrimas en cada nota y frase. Pedazo de álbum, como pocos he escuchado en años acá en nuestro país. Firmado con fuego, ideal para esos momentos de soledad, para reencontrarse consigo mismo, y hacer las paces con los demonios internos. A combos, eso sí.

- La Big Rabia – Oh! María

30. Believe or explode. Simple y a la vez firme. Una declaración de principios. Patti Smith sacó su disco BANGA en 2012, y esa frase lo resume completamente. La línea final del tema que le da nombre al álbum. Esta mujer fue mi compañera fiel durante el año sin siquiera pensarlo. Leí su libro JUST KIDS y aprendí a quererla y a conocer su vida. Y eso resultó en un cariño entrañable. Después apareció el disco, y fue la consolidación del amor mutuo. Porque es una declaración de amor de madre. Amor filial, sin condiciones. Es un libro de poemas donde nos aconseja, desde la perspectiva del minuto de la vida que ella vive. En paz con el mundo, con su familia y sus pensamientos. Donde viene This is the girl, una canción dedicada a Amy Winehouse por ejemplo. Donde a partir de un viaje por Europa, y de sus actividades y visitas en el Viejo Mundo compone temas que te acogen, que semejan un abrazo fraternal, que te dan el calor para los buenos y malos momentos, esos mismos donde una madre jamás falla. Si hasta Banga, el tema más diferente del disco, un recordatorio de porque es la madrina del punk, viene a sonar como un tierno tirón de orejas. Fuji-san, Mosaic, la dulce María (dedicada a María Schneider, al actriz de “El último tango en París, fallecida en 2011) o Seneca, no hacen más que plasmar su relación con el cine y la poesía, a través de canciones acogedoras y cálidas. Es el minuto en que una madre ha llegado a la edad en que te acaricia más que te reta. Pero nunca deja de ser firme para decirte que vivas tu vida, que no dejes de equivocarte por evitar vivir. Y ella lo resume en esa frase: “believe or explode”. Lejos, mi disco favorito del 2012. Para escucharlo solo o acompañado, pero siempre en momentos de tranquilidad, tomándole atención, para sentir el calor del regazo materno. Y lo mejor, nunca deja de rockear, a pesar de su edad y de lo delicado del disco. Maravilloso.

- Patti Smith – Banga

Varios fueron los buenos discos que quedaron en la lista de espera para entrar en la selección final. Gaslight Anthem, The Men, Fawn, Baroness, Calexico, Alabama Shakes, Redd Kross, Aimee Mann, Babasónicos, Van Halen, Coheed and Cambria, The Mynabirds, Manuel García, Dinosaur Jr., Between The Buried and Me, Grimes,  Killing Joke, The Darkness, Cloud Nothing y Torche completaban la lista de los 50 seleccionados, pero me quedo conforme con el resumen hecho. Como siempre, todos tenemos gustos diferentes, así que si no le gustó, a llorar a la FIFA…

“Searching For Sugar Man”: La historia del gusano de seda.

Carátula de “Coming from reality”, su último disco editado en 1971.

Sixto Rodríguez es un músico gringo, hijo de mexicanos. Grabó un par de álbumes a fines de los 60, y desapareció del mapa. Con suerte vendió un par de discos. Entonces, ¿cual es la gracia de su vida?

La historia de la música se alimenta día a día a partir de mitos y leyendas, que independiente de su veracidad, crean personajes que dan sustento a las historias de vida y música que los acompañan. Morrissey, Marley, Hendrix, etc., son ejemplos claros de todo eso.

Pero, insisto, ¿cuál es la gracias de Sixto Rodríguez? ¿alguna vez hemos escuchado alguna canción de el en la radio? No creo…

El mito dice que quienes lo llevaron a grabar, encontraron en su música, y particularmente en sus letras, historias de vida que en esos años sólo se podían comparar con las de Dylan. Historias de gente maltratada por el sistema, los desamparados, poesía callejera de un tipo originario de la pobreza más cruel de Detroit. Historias desgarradoramente empáticas, contadas con un verso simple y directo, de lucha antisistémica y sus injusticias. Pero el no fue un éxito. Dylan sí. Y el tipo desapareció. Se contaron mil historias de qué había pasado con el, y su supuesta muerte. De sus discos, que decir. El chiste es que, 20 años después, esas canciones que nadie tomó en cuenta, fueron éxito y símbolo de lucha en Sudáfrica. Sí, ahí mismo. Como llegaron sus discos allá, es parte del mito. Pero sus canciones fueron los himnos de la lucha contra el apartheid. Himnos contra el racismo y las injusticias sociales. Y vendía discos como condenado. Era más grande que Elvis o los Beatles al otro lado del mundo. Y nadie sabía que había pasado con él en Sudáfrica. En rigor, su vida y obra era un mito. De esos potentes, de los que han vivido todo y no han ganado nada, y cuando consiguen que esa estrella los ilumine, no están ahí para disfrutarlo.

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Rodríguez y su búsqueda. Después, todos buscando a Rodríguez.

Toda revolución necesita un himno, y Rodríguez era la bandera de lucha contra una de las más feroces desigualdades e injusticias de nuestros tiempos. Pero, ¿Dónde estaba Rodríguez para tomar esa bandera? Gran pregunta. Un grupo de gente se propuso averiguar la verdad, y se enfrentó a la gran duda. No dejar que una verdad arruine una gran historia. Pero a pesar de lo que podían encontrar, siguieron en su búsqueda.

Si lo encontraron o no, no importa. Sólo puedo decir que SEARCHING FOR SUGAR MAN es una historia linda. Querible. Entrañable. Emotiva. Recuerda lo atemporal que puede ser una canción, permanente en el tiempo, que no pierde ni vigencia ni pertenencia, ni en la luna o en Nepal. Es la historia de esos tipos que pintaban para crack, y al final quedaron en nada. El legado superó al artista. Y eso, es para muchos, la razón de ser artista. Y Rodríguez lo logró. Sin saberlo, pero consiguió que trascendiera su música y su mensaje. Esa es la gracia de Sixto Rodríguez.

Trailer “Searching For Sugar Man”

Garbage en Chile: I’m sure I’m paranoid.

Felices, con o sin lluvia, los asistentes al Caupolicán.

Muchos artistas vienen a Chile, hacen la ronda habitual de la bandera, las frases de que el público es mejor que en otros lados, disculpas por no haber venido antes, promesas de pronto regreso, hablan al público en inglés, mezclado con un par de frases “típicas” e informales en español, dateadas amablemente por la productora a cargo del evento. Bis y a cobrar. Y no se los discuto, al fin y al cabo es su pega. El chiste es cuan convincente es el artista o grupo sobre el escenario, para que el público se vaya creyendo a sus casas, que todo lo que mencionamos antes era real y no preparado. Y yo a Garbage le creí harto.

Para que negarlo. Soy fan desde el comienzo, casi 1995. Era la banda de Butch Vig y me tincaba que sería interesante. Pero escuché su primera canción, y la voz de Shirley me mató. De una. Tal como me mató el lunes recién pasado.

Garbage  - Why do you love me (live Chile 2012)

¿Cuál fue la gracia del show de Garbage?

Sonando como cuando uno recuerda que el Caupolicán es un gran recinto para conciertos, da gusto ir a un show. Fuertecito, pero escuchándose la raja en la cancha, la platea o hasta los pasillos de afuera. La voz de Shirley Manson acompañada por una banda que sonaba filete, en algo que debería ser una costumbre más que algo a destacar. Porque pocas veces escuché un concierto tan bien como éste.

Aunque usaron los clichés clásicos de todos los que visitan nuestro país, se les notó de verdad intensos, entregados, dejándolo todo en la cancha, si hacemos el paralelo con el fútbol. Para ser una banda con un sonido catalogable como tan de estudio, preparado, tan perfectista como puede ser el registro de un productor como Butch Vig, los tipos se hicieron mierda arriba del escenario. Y eso se agradece, y genera complicidad. El público era fiel devoto de la banda, pero disfrutó un show hecho a su medida, con harto hit de todas sus etapas y discos, y la banda tocando como si buscaran ganarse el contrato de una disquera o un programa de talentos. Y ahí está la mayor gracia a mi gusto. Sus álbumes serán íconos pop, de una época en particular, lo que cada uno quiera pensar, música con toda la onda del mundo, pero nunca serán recordados como canciones con “sangre”. Y eso sobró en el escenario del Caupolicán la noche del lunes pasado. Versiones como la de Only happy when it rains, la más nueva Blood for puppies, la soberbia Cup of coffee, y las canciones a pedido del bis, sacadas del “old school” como recordó Shirley: esos pedazos de tracks que son Supervixen y Milk. Pasando de la dulzura a la rabia, del amor al dolor, cada emoción la demostraron físicamente, no sólo cantando o tocando. Se la traspiraron toda.

Why don’t you love me?

Finalmente, Shirley encantó y enamoró. Jugando a la diva, a la mina juguetona, nasty, para pasar a la delicadeza y la dulzura. Ella es el centro de la atención visual del show, y llena el escenario con su figura delgada y su gran voz. Me volví a enamorar de ella. Caí rendido a sus pies, como todos los que estábamos ahí.

En resumen, fuí a ver un wurlitzer con los temas que amé a mis 20, y salí gratamente sorprendido por el show de una banda en vivo potente. Ojalá siempre fuera así. Shirley, I’m waiting for you (again)

Garbage – Milk (live Chile 2012)

Megadeth: cuando en Chile quieren al amigo cuando es forastero…

Simple. Megadeth dejó todo en el escenario del Caupolicán durante dos noches seguidas, el 7 y 8 de septiembre de 2012, y el público que asistió a las dos jornadas les retribuyó con lo mejor de sí, agradeciendo tal entrega de la banda norteamericana.

Si no fué, de verdad se los perdió. Si fué, su cuello se lo recordará por un buen rato.

No quedó cuello sano con Mustaine y cía.

La banda de Mustaine vino a presentar dos shows en Santiago. El primero, celebrando los 20 años de su insigne álbum “Countdown to extintion”, se centró en la reproducción completa del disco para deleite del público chascón nacional, además de un set de temas clásicos de la banda. El segundo show, fue un repaso por la exitosa y furiosa carrera del grupo del colorado predicador, que sacó del baúl de los recuerdos temas como “I ain’t superstitious” (un cover de Willie Dixon), que no tocaban en vivo desde 1986, y sirvió como muestra del agradecimiento a toda la energía y fanatismo que la banda ha recibido en nuestro país.

Megadeth – I ain’t superstitious (live Chile)

Mustaine no es el típico frontman con frases para la galera. Suele ser un tipo piola, pero que no se gasta en palabrería fácil ni con los clásicos clichés populistas. Pero acá se dió el tiempo de compartir con la gente, recoger innumerables banderas chilenas con mensajes para la banda, conversar con el público, subir niños al escenario, y hasta se puso una chupalla que le lanzaron desde la cancha y trató de asimilar el patriota “tiquitiquiti”, infaltable en fechas como septiembre en Chile. Ahí está el chiste de las dos jornadas. La conexión entre artistas y bandas fue intensa, ayudada obviamente por un recinto como el Caupolicán, y Megadeth no se quedó sólo en reproducir su setlist. Todos los presentes sentimos que Mustaine y los suyos disfrutaron tocando ante un público enardecido y militante fiel, que siempre los ha hecho sentir como en casa. Y la banda respondió con creces.

El show del primer día cumplió con las expectativas de los presentes, de escuchar “Countdown to extintion” de principio a fin, pero el del segundo día fue un premio a tanto cariño y fanatismo, una vuelta de mano si se quiere llamar así, donde los norteamericanos dejaron claro porque gustan tanto de venir a tocar a nuestra larga y angosta faja de tierra, y revisaron su carrera con temas clásicos, y los que no tocan seguido, pero quisieron ofrendar a los chascones chilenos.

En resumen, dos jornadas inolvidables para los espectadores y para la banda. Los argentinos inventaron el “aguante Megadé”, pero en Chile suena como en ninguna otra parte del mundo… Aguante Megadé CTM!!!!

Megadeth – Trust/Hangar 18/She Wolf/A Tout Le Monde/ Whose Life (is it anyways?)/Public Enemy n°1 (show 07/09/2012)

Setlist 07/09

Trust
Hangar 18
She-Wolf
A Tout Le Monde
Whose Life (Is It Anyways?)
Public Enemy No. 1
Skin o’ My Teeth
Symphony of Destruction
Architecture of Aggression
Foreclosure of a Dream
Sweating Bullets
This Was My Life
Countdown to Extinction
High Speed Dirt
Psychotron
Captive Honour
Ashes in Your Mouth
Peace Sells
Encore:
Holy Wars… The Punishment Due

Megadeth – Psychotron (live Chile)

Setlist 08/09

Never Dead
Hangar 18
Wake Up Dead
Trust
Architecture of Aggression
I Ain’t Superstitious (Willie Dixon cover) (First time played since 1986)
Dawn Patrol
Poison Was the Cure
She-Wolf
Angry Again
A Tout Le Monde
Countdown to Extinction
Head Crusher
Guns, Drugs & Money
Whose Life (Is It Anyways?)
Public Enemy No. 1
Symphony of Destruction
Peace Sells
Encore:
Holy Wars… The Punishment Due