Sin Dios, con ley… reflexionando sobre el aborto terapéutico

R.E.M. – Losing my religion

Que gran canción de R.E.M., sin duda. Single primero de “Out of time”, disco de 1991 que significó el paso definitivo para que esta banda gringa conquistara el mundo entero. La frase, según Wikipedia, se refiere a “perder la compostura”, o a llegar al límite de la paciencia, más que una connotación religiosa, como se podría pensar a la rápida. Pero esos dos conceptos, “paciencia” y “religión”, son los que me llevan a recordar esta canción al momento de escribir estas líneas.

El tema por el que estoy escribiendo no es menor. Lo he pensado harto y aún no estoy convencido de estar a favor o en contra del aborto terapéutico, aunque a pesar de eso, sí estoy de acuerdo en favorecer su aprobación por ley en Chile. Porque una cosa es lo que uno piense, crea o sienta respecto al tema, y otra muy distinta es estar a favor de aprobar una ley que lo permita, o como mínimo abrirnos a la posibilidad de discutir un marco legal que regule este asunto.

Muchas veces vemos lo que sucede en sociedades musulmanas y criticamos su poco criterio y falta de “modernidad”, al ver somo castigan a las mujeres por cosas que las sociedades “occidentales” consideramos injustas, machistas, o francamente fuera de todo contexto temporal y de época. Pues bien, en el caso del aborto terapéutico, estamos cayendo en lo mismo. Muchos basan su negativa en los principios y valores de la fé católica, para oponerse a una ley que regule el tema. Grave error. Una cosa es lo que se piense o crea un gran segmento de la población, pero no hay que olvidar que las leyes son para TODOS. Noto falta de generosidad y disposición para legislar para todos, y no solo para algunos, por muchos que sean. Aunque haya una ley que lo permita, me imagino que los católicos, y los que tengan pensamientos afines, no recurrirán a la posibilidad del aborto terapéutico, pero no podemos negar la posibilidad de acceder a éste a quienes no comparten este credo, y menos aún juzgarlos.

La Constitución (por muy ordinaria, sesgada y poco contemporánea que sea) separa claramente al Estado de la Iglesia, y es el momento de demostrarlo, sobretodo por quienes más defienden aquel texto. Pensemos en todos y no en algunos. Es un paso que debemos dar como país, para poder crecer y avanzar en una modernización como nación de una vez por todas. Tolerancia es una deuda pendiente que tenemos entre nosotros como sociedad, y me parece indicado partir ahora y con temas come éste, para después resolver los otros que aún tenemos en agenda. Deténgase un minuto y piénselo. En nuestro Chile no sobre NADIE…

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