Con luces apagadas es menos peligroso. Aquí estamos. Entreténnos! (25 años de Nevermind)

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La guagua tras el dólar en la piscina. Carátula megafamosa de Nevermind.

Nací y crecí en Villa Alemana, la capital del futuro. Una pequeña y pujante ciudad hacia el interior de Viña y Valparaíso, en la Quinta Región, y no una sucursal de Colonia Dignidad, como muchos santiaguinos ignorantes han sostenido más de una alcohólica vez. Nací y crecí durante los 80, como una especie de Félix, personaje protagonista de la serie de TV Los 80. Harto me parecía al cabro chico ese, pa que andar con cuestiones.

En medio de la transición de la dictadura al gobierno electo, a principios de los 90, sólo nos conocían en el planeta, al igual que como todo pueblo maldito de historias, por dos anécdotas bizarras. De ahí es Elías Figueroa, el más grande futbolista de la historia de esta larga y angosta faja de tierra, y durante los 80 un pendejo llamado Miguel Ángel decía ver a la Virgen, generando procesiones masivas de devotas señoras buscando perdón divino y feligreses golpeándose el pecho y enumerando peticiones a destajo hacia el Pulento.

La afición de mi madre por Elvis, y de mis padres ambos dos por la música en inglés, me hizo escucharla y disfrutarla desde pendex. Partí con Sinatra y Neil Diamond, seguí con Jackson y su Thriller, pasé por Madonna, luego rayé con el rock latino y Prisioneros y Soda y demases, hasta que ya en la media, a fines de los 80, tenía amigos que escuchaban otras bandas y tendencias. Conocí de a poco el rock de verdad, junto a la música que la rompía en las discos. Una mezcla bizarra, estamos claros. Junto a Erasure podía escuchar a Devo y Metallica. Y los Guns, obvio, los más grandes de todos (aguante Axl!). Y ya llegando a cuarto medio, el 91, tenía algunos sonidos que me daban vuelta en la cabeza. Eran los chascones de Seattle que hacía un rato venían entrando fuerte a las radios, y que me engancharon de una. Circulaban los VHS pirateados de videos de MTV gringo, así que tan atrasados no estábamos, no señor. Huasos debutando en la aldea global pué.

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Centro de Villa Alemana. Y a la izquierda, la galería que tiene la culpa de todo.

De a poco, comenzaba a comprar mis primeros cassettes. En Villa Alemana había un videoclub, en una galería ubicada al frente del caracol del centro. Que más central que eso en una ciudad chica. Aparte de películas, también vendían cassettes virgenes, originales, y de a poco algunos tímidos cd´s aparecían en las vitrinas. Iba casi todos los días a mirar que había o que llegaba, y a medida que juntaba plata, ver cual cassette comprar. Cuando quieres 25 y te alcanza pa uno, puta que la pensai. Y le das vuelta. Y harto. Y post 18 de septiembre estaba anunciado el lanzamiento del Use you Illusion, disco doble de los Guns. Eran dos cassettes, así que otro más me saldría salado. Me aguanté hasta fin de mes, a ver si salía con algo más. Se que tenía uno que le había puesto el ojo. Pero la verdad, hoy no recuerdo cual era.

Fuí el 1 de octubre al videoclub. Era martes, porque los lunes no podía ir porque tenía clases. Más encima estaban todos los ensayos y cosas similares previas a la PAA que daba en dos meses más, así que no había otro minuto, tenía que ir o ir rait nau. Entré, y en la vitrina había un cassette nuevo. Mientras pedía los de los Guns, el tipo que atendía (que ya me cachaba a esas alturas) me muestra el de carátula azul que desvió mi mirada. “Es el de Nirvana, llegó ayer. Mira, lo tengo en el deck, le voy a poner play”. Ya había escuchado Smells like teen spirit. Si no me equivoco, el video ya lo habían mostrado en la tele. Y esa canción me gustaba. Yo era adolescente aún. La canción hablaba del espíritu adolescente. O sea, tamos listeilor. Pero mientras veía estupidizado mis cassettes del Use your Illusion, escuché Nevermind. Iba por 5 minutos con cuea a la tienda. Y me quedé como media hora o más. Escuché todo el lado A, mientras revisaba si me alcanzaba para los 3 cassettes. Y no, me faltaban 100 pesos para llevar los tres. Y cien pesos, cuando un cassette recien lanzado costaba luca, era PLATA poh. No se si puse cara de hueón, si di lástima o el vendedor pensaba que mi vida iba a dar un vuelco sorprendente con el gesto, pero me dejó los tres por la plata que llevaba. Hueón, meses esperando los de los Guns, loco con Terminator 2 y You Could be Mine, confieso que esa vez fue, es y será la única en que le puse el gorro a la banda de cabecera de mi vida. Sorry tío Axl, pero en el personal stereo puse el Nevermind. El lado B, que me faltaba por escuchar. Le puse play y partí de vuelta para la casa. Era corto, así que terminó rápido. Caché que quedaba harta cinta sin canción. Los cassettes no los editaba ni costeaba yo, sino la disquera, así que era custión de ellos dejar tanta cinta sobrando, pensaba yo. Not my problem, like a Boss.

Y pa que andamos con hueás, dividir ese disco en dos, igual es una volá digna de productos alucinógenos de culturas mayas, aztecas o tribus similares. Pero el cassette te obligaba a hacerlo, si venía por dos lados. No podías elegir. Y ese lado B me mató. Por años. En pleno apogeo y peak de mi banda matriz, con dos discos con mil canciones, que me fascinaban y las cantaba y recitaba como insano enajenado desquiciado orate transtornado de patio, me daba minutos para escuchar a Nirvana y su Nevermind. Pero insisto, más el lado B que el A. Más aún, cuando después de varios días, caché al fin porque sobraba tanta cinta en el lado B. ¡Había una cancíon escondida!!!!! Sopenco pajarón no más, sacaba el Bic para adelantarlo después que terminaba Something in the Way, y no había pescado el hidden track. No había internet ni wikipedia ni cosas así, así que recién años después supe que era “Endless, Nameless” el título de esa canción. Mi primer cassette con track escondido. Ahora es una payasada, pero puta que me sentía como con un tesoro en las manos. O en el personal stereo, mejor dicho.

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Dave, Krist y Kurt, por un verano sin polera, en sesion fotográfica de Nevermind.

El vendedor, si pensó que me iba a cambiar la vida o que yo salvaría al mundo, ojalá que no sepa que aún no pasan ninguna de esas dos hueás. O si lo sabe, por último le reembolso su inversión de $100 en 1991. Ni idea cuanto es a plata de hoy, pero harto más debe ser. Mi vida no cambió con Nevermind. El chip me lo cambiaron los Guns el verano 87-88 con Welcome to the Jungle, y les debo la chasca que queda y un closet lleno de ropa negra de temporada otoño-invierno-primavera-verano del año que se les antoje. Pero Nevermind fue el primer cassette que escuché de otra forma. No sólo era rock & roll. No era evangelizar el chasconeo. Había algo más ahí adentro. Actitud, angustia, hambre, rabia, rebeldía. No era ni la más virtuosa pieza musical ni estaba destinado a ser material de estudio en las escuelas de música around the world. Pero tenía huevos, cojones y lágrimas. Actitud con mayúscula y subrayado con rojo, carajo. Era pegote, te quedaban dando vueltas en las orejas sus canciones. Y te contagiaba todo el sentimiento que llevaban. No tenías que saber inglés para congeniar y empatizar con todo lo que contaban esas canciones. Ahora, si cachabai el idioma yanqui, quedabas aún mas pa dentro. No era la sonrisa del payaso de Mc Donalds lo que había en esos temas. Había sangre, sudor y pasarla mal, y lo sentías. Y esa es la gran gracia de este disco, y que lo mantiene como ícono y referente de toda una generación. Era un llamado de alerta, que Reagan o la reina ya eran pasado, y que abrieramos los ojos y paráramos las antenas. Era el despertar para muchos, un desahogo para muchos más aún. Y sin pensarlo quizás, Nirvana y Nevermind lograron remecer a hartos. Y pasó lo que tenía que pasar. Despertaron y despertamos tantos, que la hueá se fue en volá, y terminó sobrepasando al Kurt, que terminó con un tiro sus días. El murió, pero el álbum y la música no. Es un disco que palpitaba, y que vive hasta hoy, 25 años después. Y que seguirá viviendo por muchos más.

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Así eran los cassettes, para las nuevas generaciones…

Para finalizar, unas de mis frases favoritas del disco. De dos temazos para hacerles estatuas con mármol y con cuática:

TERRITORIAL PISSING

Just because you’re paranoid, don’t mean they’re not after you

(Sólo porque estes paranoico, no significa que no te persigan)

LOUNGE ACT

I wanted more than I could steal
I’ll arrest myself, I’ll wear a shield
I’ll go out of my way to make you a deal
We’ve made a pact to learn from who
Ever we want without new rules

(Yo quería más de lo que podía robar
Me arrestaré a mi mismo, llevaré un escudo
Me saldré del camino para hacer un trato contigo
Hemos hecho un pacto para aprender de quien
Queramos, sin nuevas reglas)

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Espíritu adolescente bajo el agua.

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